Mi reino por un caballo

Blog de la editorial Caballo de Troya. Director editorial: Constantino Bértolo

Mi reino por un caballo

La matanza del día de San Valentín

febrero 14th, 2013 · 2 Comments · Caballo de Troya


Ceniza enamorada

 

Fue a principios de septiembre de 2012 cuando me enteré, al mismo tiempo que mis vecinos, de que el amor estaba de vuelta en Madrid. Ya se había mostrado muy violento allí en 2003, sobre todo en Pamplona y Sevilla, adonde había sido traído según unos de Cataluña, según otros de Levante, entre las mercancías literarias transportadas por las librerías de El Corte Inglés desde los almacenes centrales; otros decían que lo habían importado de New York algunos talleres  de creación literaria, y otros que de Finlandia. Pero no importaba de dónde había venido; todo el mundo coincidía en que estaba otra vez en España.

En aquellos días carecíamos de Internet para divulgar rumores y noticias de los hechos, o para embellecerlos por obra de la imaginación humana, como hoy se ve hacer. Las informaciones de esa clase se recogían de las revistas y suplementos literarios y de otras publicaciones poéticas que se importaban del extranjero, y sólo circulaban de boca en boca; de modo que no se  difundían instantáneamente por toda la nación, como sucede ahora. Sin embargo, parece que el Gobierno estaba bien informado del asunto, y que se habían celebrado varias reuniones para estudiar los medios de evitar la reaparición de la enfermedad; pero todo se mantuvo muy secreto. Fue así que, preocupados por la crisis económica, el rumor se desvaneció y la gente empezó a olvidarlo, como se olvida una cosa que nos incumbe muy poco, y cuya falsedad esperamos. Eso hasta fines de noviembre, o principios de diciembre de 2012, cuando los componentes de una pareja heterosexual, catalanes de razón, según se dijo, murieron, enamorados hasta la médula, en una urbanización del barrio de Chamartín. Sus familiares trataron de ocultar el hecho tanto como les fue posible, pero el asunto se divulgó en boca de los vecinos, y los funcionarios del Departamento de Salud Emocional se enteraron y resolvieron averiguar la verdad: ordenaron a dos psicólogos y un poeta visitar la casa e inspeccionarla. Así lo hicieron, y descubriendo en los cadáveres señales evidentes de la enfermedad, hicieron pública su opinión de que esa pareja -de hecho- de heterosexuales, con edades ambos que rondaban la treintena,  habían muerto de amor de manera unívoca y simultánea. A continuación se trasladó el caso al psiquiatra de guardia en la Asociación Lacaniana de Mirasierra, quien a su vez lo llevó a la Casa del Ayuntamiento; y se lo dio a publicidad en el boletín semanal de Catástrofes y Desastres del modo habitual, es decir:

 

Enamorados, 2. Fallecidos, 2. Barrios infectados, 1.

 

Esto inquietó mucho a la población, y la alarma cundió por la ciudad; más aún cuando en la última semana de diciembre de 2012, otro hombre de edad sin determinar pero próxima a la veintena y de profesión crítico literario,  murió en una casa de la misma calle del mismo barrio y con claros síntomas –anacoluto en el sistema nervioso simpático reflejo- de haber estado sometido a altas dosis de mal de amores.  Después volvimos a vivir tranquilos casi unas seis semanas durante las cuales, no habiendo muerto persona alguna con síntomas de enamoramiento, se dijo que el mal había desaparecido. Pero tras eso, creo que hacia el 3 de febrero, otro pareja, en esta ocasión de homosexuales, ambos traductores y con años 33 y 42 según pudo certificarse, murió en otra casa, aunque en el mismo barrio y de la misma manera: fell in love in extremis.

Esto atrajo mucho la atención de la gente hacia ese zona de la ciudad, y como los registros semanales mostraban un aumento de enamoramientos superior a lo normal en los alrededores de la plaza de  la Estación de Chamartín, se empezó a sospechar que epicentro de la epidemia amorosa estaba en alguna discoteca o jardín de esa zona,  pues que muchos habían muerto de ella, aunque se trataba de ocultar el hecho al público. Esta idea se adueñó de las cabezas de la gente, y pocos se atrevían a pasear por los aledaños de la ubicación mencionada o por las otras calles sospechosas, a menos que un asunto extraordinario les obligara a hacerlo.

El aumento de la mortalidad  y episodios de malestar se registró así: si el número habitual de intoxicaciones líricas semanales, en los barrios altos de la ciudad variaba usualmente entre doce y diecisiete o diecinueve casos en cada uno de ellos, poco más o menos, desde que la epidemia de amor apareció por primera vez se observó que el número de fallecimientos, desfallecimientos, maltratos, suicidios y chantajes creció en forma considerable así como el consumo de libros de poesías y canciones de Chavela Vargas Además la población observó con gran inquietud que el número general de muertes por amor aumentó mucho durante esas semanas, aunque se trataba de una época del año en la cual las cifras suelen ser moderadas.

Al parecer y según los poetas de los servicios de vigilancia, reconocimiento y control los síntomas primeros el iterim del trastorno sería los siguientes: calenturas, apremios, humedades, taquicardias y aceleraciones a las que siguen temblores, urgencias, sofocos, levantamientos, apreturas y alteraciones diversas del tacto, vista y oído. Pasada esta fase los cuerpos se tocan y trastocan, arrejuntan, exploran, compenetran, estrujan, se encabalgan y retuercen, sudan y extreman, entrechocan, gimen y chasquean, se deslizan y enroscan, se golpean, tumban, reclaman, exigen y desquician y finalmente se rompen, desvarían y caen en irreversible extravío hasta que toda agitación calla, cede y cesa. Ante el temor de que en esta semana del 14 de febrero la mortandad se siga extendiendo las autoridades pertinentes ha tenido a bien publicar un bando municipal con el siguiente decálogo de medidas de prevención y consejo:

  1. Es mejor pájaro en mano que ciento volando.
  2. Ayer se fue, hoy no es y el mañana no ha llegado.
  3. Te digo adiós y acaso de quiero todavía.
  4. A Dios rogando y con el mazo dando.
  5. El amor es copa de vino… y se fue.
  6. Ande yo caliente ríase la gente.
  7. Adiós amor que te vaya bien, que te mate un coche, que te pille un tren.
  8. Miénteme, no me digas que me quieres.
  9. Quien bien te quiere te hará llorar.
  10. Pasaran más de mil años muchos más.

Diario del año del amor. Valentín DeFo.

 

Ejercicio para hoy: En primer lugar redacte y proponga una definición del amor distinguiendo si le parece oportuno entre amor, enamoramiento y dependencia histérica. A continuación redacte sus propios consejos  en evitación de aquellos males que amor dispone, provoca o dispara. Lectura recomendada: El tedio. Alberto Moravia.

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Entrevístame, dime que me quieres.

febrero 5th, 2013 · 1 Comment · Caballo de Troya

 

 

Los apóstoles de la crisis económica, que los hay, señalan como elementos positivos aquellos cambios a los que su irrupción obliga, llegando a celebrar de esta guisa tanto más su profundidad y perseverancia como garantía de que “al final del túnel no solo habrá más luz sino una luz mejor, más nítida, limpia y resplandeciente”. Parece difícil que un deshauciado se deje convencer por tales argumentos y sueñe con que al final de tanta desgracia el modesto piso de sesenta metros cuadrados que  la hipoteca le arrebató dejará pasó a un espléndido chalet adosado de ciento veinte metros cuadrados más garaje y piscina comunitaria. En los medios periodísticos, en los que la crisis está produciendo un mortandad laboral que permite hablar de una auténtica masacre o genocidio, no falta tampoco el optimista –en las escuelas de negocios nos han convencido a todos de que hay que ser positivos si se quiere salir adelante– que ve en la crisis, en la avalancha de despidos y en la precariedad general básica, la oportunidad para rejuvenecer los ánimos y la imaginación y reconvertirse de golpe de parado a emprendedor, juntarse con dos o tres amiguetes más digitales que analógicos y poner en marcha en la red “un proyecto cultural”, es decir, uno de esos proyectos en los que se paga poco o nada –“de momento no podemos pero”– tanto a los colaboradores externos como a la escasa y precaria plantilla .
Pues es en ese territorio en donde el género entrevista está viviendo un tiempo de esplendor al menos desde el punto de vista cuantitativo. Y la cosa tiene su explicación lógica porque al fin y al cabo la entrevista es una forma de contar con una firma o una imagen –es decir con una marca cultural (imagen, marca y firma son ya una unidad de destino en lo digital)– a precio cero porque los colaboradores todavía pueden atreverse a preguntar que cual será el pago por ese artículo de tres mil caracteres sin espacios que me pides para pasado mañana, pero a un entrevistado o entrevistada “ni se le pasa por la cabeza que pueda cobrar algo si ya con salir debería sentir satisfacción más que suficiente. Encima de que sale no querrá que…”. Así que ahí estamos: la entrevista –mejor larga que corta, que en digital no hay que pagar papel– como recurso predilecto de la cultura low cost.

Y, en efecto, uno podría decirse que no hay mal –crisis– que por bien –entrevista– no venga porque sin duda la entrevista tiene condiciones para ser un género especialmente capacitado para dar cuenta de esa realidad dialéctica, escurridiza y dinámica en la que sobrevivimos y que parece estar pidiendo para su mejor aprehensión ese cualidad socrática tan propia de la entrevista. Porque no es gratuito recordar que por su etimología el concepto de entrevista, que el diccionario de la RAE define como “encuentro y conversación entre dos o más personas para tratar un asunto determinado”, hace referencia tanto al entre-ver, es decir ”a lo que no se ve con claridad” como al “verse entre sí”, un origen este último que pone en relación el término entrevista con la acepción jurídica del vocablo “vista” en tanto comparecencia conjunta en un juicio de jueces, abogados, acusados, testigos, etc, que da lugar a  la expresión y evacuación de aquellos interrogatorios, argumentaciones, presentación de pruebas, testimonios o cualesquiera otros recursos necesarios para aclarar una cuestión, un hecho o un entendimiento. Y la entrevista como un recurso retórico  que al modo de interrogatorio argumental trata de hacer aflorar algo que permanece oculto o escondido. En definitiva: la entrevista como expresión de ese enjuiciamiento y crítica de la realidad que en estos tiempos de tanta y tan escéptica confusión habría que celebrar de manera muy especial. Lamentablemente, y a pesar del optimismo de los buitres que ven en cada crisis ocasión para incrementar su pelaje, no siempre las entrevistas que hoy proliferan cumplen con ese destino que consiste en desentrañar silencios, actitudes, intereses o malentendidos.

Para poder ponderar si una entrevista determinada supone un acierto o un fracaso lo primero que habrá que considerar es si ese objetivo de hacer aflorar lo escondido se ha cumplido o, al menos, ha tratado de cumplirse para luego poder evaluar si sus fallos o aciertos son responsabilidad o bien del entrevistado o entrevistados, o bien de quienes entrevistan que son los que en definitiva están obligados a saber por qué han entrevistado al entrevistado o entrevistada y qué es aquello querían dilucidar y enjuiciar mediante la entrevista a realizar. Por desgracia, la entrevista socrática o dialéctica es hoy género escaso mientras lo que más abunda es la “entrevista pasteleo” en la que o bien quien efectúa la entrevista  parece adjudicarse el papel de autoentrevistado a fin de poder opinar sobre aquello sobre lo que está deseando opinar para que todo el mundo vea lo inteligente que es, adjudicándole a la persona entrevistada el papel de mero pretexto o convidado de piedra, o bien la “entrevista spot”, en la que la agradecida figura entrevistada se vuelca en su promoción y con sonrisa o ceño de experta en marketing (mano en el rostro atento al perfil bueno para la fotogenia más conveniente) una y otra vez nos castiga tratando de hacer pasar por vida interior e inteligente lo que no dejan de ser estudiados tópicos semánticos, ripios mentales o complacientes provocaciones. Estamos pues ante la “entrevista escaparate” en la que ambos elementos, quien entrevista y quien es objeto de la entrevista, persiguen un mismo objetivo: incrementar su visibilidad mediática. Todos felices, con poco gasto y el capital felicitando al redactor jefe por la contención presupuestaria.

       Martín López Navia: Ojeando hojas. Edit. Penalufre. Lugo 2012.

 

Ejercicio para  hoy: Escriba una entrevista con el autor o autora que en su opinión esté gozando de una fama inmerecida e intente a lo largo de ella poner de relieve lo infundado de su actual reconocimiento procurando que sea el personaje elegido el que se delate a sí mismo.  Lectura recomendada: Entrevistas e interrogatorios que tienen lugar en el film Algunos hombres buenos.

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El espía que surgió del Bourbon.

septiembre 30th, 2012 · 12 Comments · Caballo de Troya

 

En su libro Creating Faulkner’s Reputation: The Politics of Modern Literary Criticism, Lawrence Schwartz afirmó que el ascenso de Faulkner a la fama durante los años 40 y 50 estuvo relacionado con un proyecto cultural de la Guerra Fría que promovió el modernismo anglo-sajón “como un instrumento del anticomunismo”. Su primer viaje fue en agosto de 1954, pocas semanas después de que la CIA derrocara al gobierno de Guatemala, dentro de un programa del Departamento de Estado norteamericano para mejorar la imagen de sus relaciones con América Latina. Hizo una escala en la embajada de Lima, donde brindó una exitosa conferencia de prensa, y viajó junto a Robert Frost a participar de un congreso internacional de escritores en San Pablo, Brasil, en el que el Departamento de Estado concentraba sus expectativas. Pero apenas llegó el 8 de agosto, comenzó a beber en exceso —el abuso del alcohol lo acompañó durante gran parte de su vida— y al día siguiente no participó de ninguna e las reuniones. A duras penas logró mantenerse de pie durante una breve aparición en la recepción que le dedicaron en su honor, tenazmente vigilado por los funcionarios norteamericanos. Esa noche continuó bebiendo en el hotel hasta el borde del coma etílico, por lo que debió ser atendido a la mañana siguiente. Se informó públicamente que “la reaparición de una  vieja herida de guerra lo había incapacitado para asistir a las sesiones”, excusa derivada de otra mentira. Cuando Faulkner fue a alistarse lo rechazaron por su baja estatura, pero durante el resto de su vida alentó la idea de que había participado en la  Segunda Guerra. Suspendida la mayoría de las actividades programadas, Faulkner asistió a unas pocas ceremonias y tomó el vuelo de regreso con escala en Caracas, donde logró brindar una conferencia de prensa. Fue “una semana angustiante”, dijo el informe oficial de la USIS (el Servicio Informativo y Cultural de Estados Unidos). Todos los funcionarios “estuvieron constantemente junto a él durante su estadía   para evitar cualquier incidente mayor  y toda cobertura de prensa desfavorable que pudiesen realizar  los periódicos comunistas” “No se alcanzó el máximo resultado de la visita del Sr. Faulkner -escribió John Campbell- y los frutos de sus visitas no guardaron proporción con la inversión financiera realizada por el Gobierno de Estados Unidos.

El segundo viaje lo realizó a Venezuela el 2 de abril de 1961, a pedido del Departamento de Estado para promover “un mejor entendimiento cultural”. Entonces Estados  Unidos refugiaba en Miami al dictador Marcos Pérez Jiménez, Legión de Mérito por sus actividades anticomunistas, pero expulsado de Venezuela en 1958; acababa de bajarle al país caribeño una cuota en las importaciones de crudo y en la última visita de Nixon la comitiva había sido atacada por manifestantes. Faulkner aceptó la invitación señalando que “había esperado que la nueva administración [Kennedy]  ya hubiese elaborado para aquel tiempo una política exterior. Entonces amateurs como yo (los reacios) no necesitaríamos ser enviados al frente”.

En Caracas Faulkner se reunió varias veces con el presidente Betancourt, Rómulo Gallegos, Uslar Pietri, Juan Bosch y Arturo Croce. Un gran despliegue de prensa le permitió conquistar al público, eludió con soltura las preguntas más incómodas de los periodistas y fue condecorado con la Orden Andrés Bello, para lo cual preparó un discurso que leyó en español. Esta vez las autoridades norteamericanas quedaron plenamente satisfechas y Faulkner regresó a Oxford el 18 de abril, un día después de la fallida invasión de Bahía de Cochinos, en Cuba.

                                                                                     El País. Montevideo. 21/09/2012

 

Ejercicio para hoy: El final de la guerra fría con la derrota del imaginario comunista trastocó profundamente la poética de John Le Carré por cuanto una gran mayoría de artistas, escritores e intelectuales, aún sin tener plena conciencia de ello, estaban, objetivamente considerada la cuestión, trabajando gratis para la ideología triunfante. La CIA ya no necesitaba, al menos en los territorios culturales de Occidente, ni reclutar ni pagar  colaboradores, y esta gratuidad inevitablemente significaba desde el punto de vista literario la introducción de una poética distinta, menos monetaria y más fiduciaria. Partiendo de esta premisa elabórese una sucinta trama de espionaje en la que el sujeto espía ejerza su función sin tener conciencia de ello. Se puntuará positivamente si como fondo de la acción narrativa se elige un escenario próximo al de los movimientos del 15M.

Lectura recomendada: Nuestro hombre en La Habana. Graham Greene.

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Sueño editorial de una noche de verano

julio 27th, 2012 · 8 Comments · Caballo de Troya

 

 

El perturbador de la paz

El miércoles por la mañana, el señor Abbott no dejaba de mirar el reloj mientras despachaba otros asuntos. Le ilusionaba la entrevista con John Smith. A pesar de los años que llevaba en la editorial, no había perdido el entusiasmo ni se le había agriado el carácter. Los autores noveles y prometedores siempre podían contar con su apoyo. Ya no se esforzaba en prever el éxito o el fracaso de las novelas, pero seguía publicándolas con la esperanza de que todas ellas triunfaran en el mercado.

El viernes anterior, Sam Abbott, su sobrino, que acababa de entrar en la compañía Abbott&Spicer, irrumpió en el santuario del señor Abbott con una deplorable falta de buenos modales y anunció:

-Tío Arthur, el autor de este libro o es un genio o es un imbécil.

Al oír estas palabras, algo se despertó en el corazón del señor Abbott, acaso un sexto sentido, y, esperanzado, tendió la mano para coger el sobado manuscrito. ¿Sería por fin el ansiado éxito de ventas?

Su yo sensato de editor y hombre de negocios lo advirtió de que Sam era nuevo en el oficio y le recordó las decepciones que, lamentablemente, se había llevado en ocasiones en que autores que prometían ser cisnes resultaban modestos patos; pero la llama que ardía dentro de él aceptó impulsivamente el reto.

Esa noche se llevó el manuscrito a casa y a las dos de la madrugada todavía está leyéndolo. Leyéndolo y dudando. Disculpando las exageraciones de Sam, habida cuenta de su juventud e inexperiencia, la verdad es que había acertado con Crónicas de un pueblo inglés y había que reconocérselo. No era la obra de un genio, por descontado, pero tampoco eran torpezas de un idiota; el autor solo podía ser un hombre muy inteligente que se reía hasta de su sombra o una persona muy sencilla que escribía con toda la buena fe.

En cualquier caso, no le cupo la menor duda de que lo publicaría. La programación de otoño estaba casi completa, pero haría un hueco para Crónicas de un pueblo inglés.

Hacia las tres de la madrugada, cuando apagó la luz y se acurrucó cómodamente en la cama, empezó a pensar en el texto de promoción idóneo para presentar al mundo un libro tan fuera de lo común. Aunque, por descontado, el autor tuviera sus propias ideas, él estaba convencido de que había que redactarlo con sumo cuidado, sin dar la menor pista, ni la menor, sobre si el libro era una sátira exquisita, solo comparable al primer capítulo de La abadía de Northanger, o una sencilla crónica de acontecimientos con la mirada inocente de un simple.

“En realidad es una sátira, para qué vamos a engañarnos –pensó cerrando los ojos–; sin ir más lejos, la escena romántica en el jardín a la luz de la luna, y la otra en la que el joven empleado de banca dedica a su cruel enamorada una serenata con mandolina; y la de las dos señoras dignas y formales que se compran pantalones de montar y se van al Extremo Oriente. Sin embargo, en conjunto es sencillo y fresco como el aroma del heno recién cortado. Heno recién cortado, me gusta –se dijo–. No sabía si ponerlo en el texto de promoción o dejar que lo descubriera el lector. ¡Qué tonto era el público! Era exactamente un rebaño de ovejas –pensó, adormilado–. Van uno detrás de otro como tontos, no reparan en tal libro, pero compran el de al lado solo porque lo compran los demás, aunque no hay manera de saber qué ven en el uno o dejan de ver en el otro. Pero este libro… éste tiene que salir. Hay que publicarlo.”

Y, aún adormilado, se imaginó estanterías repletas de ejemplares nuevecitos de Crónicas de un pueblo inglés y al público pidiendo a gritos más ediciones.

          El libro de la señorita Buncle. D. E. Stevenson. Alba Editorial. 2012.

 

Ejercicio para hoy: Teniendo en cuenta  los dos siguientes factores: A: que su presupuesto para contrataciones es mínimo cuando no vergonzoso y necesita por tanto trasmitir fuerte entusiasmo a sus nuevos autores, y B: que un exceso de encomios puede ensoberbecer al límite el narcisismo autorial con el consiguiente incremento de sus expectativas económicas, redacte en menos de 150 palabras un email de aceptación de un original recibido concertando una cita en la sede editorial con el autor o la autora.

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La batalla de la contratapa

julio 3rd, 2012 · 3 Comments · Caballo de Troya

 

 

Contratapa, que algo queda.

La contra de cubierta es un género editorial que se mueve entre el epitafio, el certificado de bautismo y la carta de recomendación. Tiene de epitafio el hecho de que alguien ajeno escribe sobre tu última página el resumen de tu vida. A veces, eso sí, si el editor es hospitalario deja que el autor y la autora intervengan y dicten el contenido de ese punto y final. Como certificado de bautismo la contra recoge los datos imprescindibles para que el libro circule por la vida civil: nombre y apellidos, filiación, fecha y lugar de nacimiento, raza, religión e ideología, género y diferencia específica, vocación y target. Como carta de recomendación ofrece encomios y alabanzas que puedan resultar atractivas para ese público al que tanto quiero y tanto amo: el brillo y tersura de la piel, agilidad y ritmo, voz seductora, ese ligero defecto tan resultante, su buena educación y empaque, la expectativa de éxito como certificado de nobleza.

La contra es el género propio de nuestro (aunque de nuestro tiene poco) tiempo: suma la ficción con el documento, el testimonio con el delirio, la mentira con el deseo, la crítica con el halago, el mañana con el retorno, el canto con el silencio, la publicidad con la autoayuda, el  imperativo con la ausencia, los adjetivos con el capital simbólico, la biografía con la cuenta corriente,  la identidad con el autobombo, el blog con la unidad de destino en lo universal, la literatura con la casa de citas, el éxito con la existencia,  la lista de libros más vendidos con el club de los editores muertos.

Si Kant dijo aquello de que mentir solo está permitido cuando un autor te pregunta por el juicio que te ha merecido su libro, la contra es ese vicio impune donde los editores  dejan de ser críticos frustrados y ponen gesto de escritores sin vergüenza ni reparos. La contra es el género patético por antonomasia porque deja  patente las carencias, el estilo y el deseo hacia el best-seller de tu prójimo. La contra es un mensaje de miedo escrito con sangre venal, encerrado en una botella opaca y arrojada al mar mercantil.

Porque los enemigos del editor son tres: el éxito, el fracaso y la cuenta de resultados. Y siete sus pecados capitales: las erratas, las sangrías, la contratapa, las devoluciones, el presupuesto, la vanidad y las comidas de trabajo.

    Martín López Navia: El editor editado. Edit. Penalufre. Lugo 2012.

 

 
Ejercicio para hoy: Escriba la contra de cubierta para una novela que va a publicar aun pensando que la novela es una mierda pinchada en un palo pero en un palo con crimen, misterio y con una atractiva y culta librera en plan detective. Lectura recomendada: El príncipe. Maquiavelo.

 

 

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Fahrenheit 451: ¿Quién prendió fuego al fuego?

junio 6th, 2012 · 4 Comments · Caballo de Troya

 

 

 

La verdadera historia de Fahrenheit 451 o lo que la película no cuenta.

El mejor homenaje a un escritor es leerlo.  Frente a lo que se suele creer, en Fahrenheit 451 se cuenta que no fue el fuego el que acabó con los libros. Que fueron los libros malos, los libros perezosos, los libros-potitos, los libros bonitos, los libros al servicio de un lector que no está para muchos esfuerzos, lo que acabó con los libros que enseñaban a pensar, con los libros cuya lectura exige paciencia, humildad, concentración y esfuerzo. Lean este diálogo entre el protagonista, Montag, y el jefe de bomberos.

 

En cierta época, los libros atraían a alguna gente, aquí, allí, por doquier. Podían permitirse ser diferentes. El mundo era ancho. Pero, luego, el mundo se llenó de ojos, de codos, de bocas. Población doble, triple, cuádruple. Films, revistas, libros, fueron adquiriendo un bajo nivel, una especie de vulgar uniformidad.

- ¿Me sigues?

-Creo que sí.

-Imagínalo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Condensaciones. Resúmenes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco. Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minutos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario. Salir de la guardería infantil para ir a la Universidad y regresar a la guardería. Ésta ha sido la formación intelectual durante los últimos cinco siglos o más. La mente del hombre gira tan aprisa a impulsos de los editores, explotadores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de tiempo.

Los años de Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorado. La vida es inmediata, el empleo es lo único que cuenta, el placer domina todo después del trabajo. ¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?

La vida se convierte en una gran carrera, Montag. Todo se hace aprisa, de cualquier modo.

Más deportes para todos, espíritu de grupo, diversión, entretenimiento, y no hay necesidad de pensar, ¿eh? Organiza y superorganiza superdeporte.  Y más chistes en los libros. Más ilustraciones. Que cada vez la mente absorbe menos porque cuanto mayor y más rápido es el mercado, Montag, menos hay que hacer frente a la controversia, recuerda esto.

No es extraño que los complicados libros dejaran de venderse. Pero el público, que sabía lo que quería, permitió la supervivencia de los libros de historietas. Y de las revistas eróticas tridimensionales, claro está. Ahí tienes, Montag. No era una imposición del Gobierno. No hubo ningún dictado, ni declaración, ni censura, no. La tecnología y la explotación de las masas produjo el fenómeno, a Dios gracias. En la actualidad, gracias a todo ello, uno puede ser feliz continuamente, se le permite leer historietas ilustradas.

 

Ejercicio para hoy: éntrese hoy en Google y búsquense aquellos artículos en homenaje a Ray Bradbury en los que se hable de Fahrenheit 451. Léanse con atención y determinen cuántos de los que hablan de la novela solo han oído campanas y no saben dónde (en el cine seguramente). Lectura recomendada: No leer. Alejandro Zambra. Edit  UDP.

 

 

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La entretenida

mayo 10th, 2012 · 9 Comments · Caballo de Troya

 

Marx, no te pongas estupendo.

¿Qué tendrá de bueno el entretenimiento para que a Vargas Llosa le parezca mal? Veamos: cabe afirmar, aun sin mirar el María Moliner o el García de la Concha, que por entretener debe entenderse el  llevar a cabo aquella  acción o acciones que supongan distracción o pérdida del tiempo con respecto a aquella otra u otras acciones  que, por los motivos que en cada caso se reclamen, se debería estar ejecutando de cara al conseguimiento de un bien necesario, ya común o particular. Entretenerse, por tanto, como una pérdida de tiempo. Queda así patente  –y esto es lo que parece ignorar Vargas Llosa con su moralina estética- que la presunción de negatividad que puede adjudicarse a lo entretenido está en directa y proporcional función de la importancia o relevancia que se le otorgue a aquella dedicación concreta que el entretenimiento descuida,  al modo en que en el lenguaje coloquial de antaño  la institución denominada  “la entretenida”  encontraba su razón de ser en la respetabilidad social que se concedía a la esposa y al hogar familiar.

Sin duda que, para aquellos a aquellas que han encontrado el bienestar en ese hogar social que llamamos capitalismo, no faltan razones válidas para despotricar contra el entretenimiento en tanto espacio propicio para el triunfo de lo irresponsable. Sin embargo, para quienes vivimos obligados a vender nuestro tiempo para poder sobrevivir con penurias e inseguridades, la pérdida de ese tiempo, que es tiempo para el Capital y por tanto tiempo ajeno, no sólo podría ser asumido como militar y justa maniobra de distracción sino como pura, simple y legítima acción de sabotaje. En todo caso, y para quienes no se cuentan entre los beneficiarios de la lucha de clases, lo opuesto al entretenimiento no vendría determinado por valores burgueses como los que se esconden en el entendimiento de la cultura como capital acumulado – entendimiento propio de los intelectuales desclasados-, sino en quehaceres encaminados a lograr el fin de las opresiones económicas, sociales o culturales que por vivir en ese hogar dulce hogar obligadamente sufren y padecen. Quehaceres para acercarse a los cuales es bueno muchas veces perder ese tiempo que marca el  reloj de los capataces del Capital. Y ello sin olvidar que también la emancipación fatiga y cansa y no se ganó Zamora en una hora, que estar cansado tiene plumas y solo hay una vida y vivir es vivir con alegría y que a veces también necesitamos exclamar: Marx, no te pongas estupendo. 

            El entretenimiento, fase superior del aburrimiento. Martín López Navia.

  

 

Ejercicio para hoy: Póngase en el papel de un editor que debe redactar una carta rechazando la publicación del original que un presunto escritor o escritora le ha enviado. Téngase en cuenta la circunstancia de que es el sexto original que el escritor o escritora le ha enviado en los últimos dos años y que si bien el editor no quiere herir el amor propio del presunto o presunta sí quiere hacerle entender que,  a veces, tanto escribir como leer pueden ser una verdadera pérdida de tiempo. Si se ven con ánimos escriban también la presunta respuesta enfurecida. Lectura recomendada: Correspondencia Clarín/Menéndez Pelayo.

 

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Disimilitudes electivas

abril 27th, 2012 · 5 Comments · Caballo de Troya

 

L’intelligence de l’art.

El Arte, ya como actividad ya como patrimonio o acumulación, nace ligado al excedente, al tiempo “libre” y en consecuencia es contracara de las plusvalías  arrebatadas que todo excedente  esconde y de ese tiempo ajeno que el  reloj social transfiere a favor de los artistas en tanto productores no sometidos al tempo mercantil general. De ahí que el Arte se presente socialmente como un privilegio, lujo material o “espiritual, que detenta capacidad  propia tanto para autodefinirse: “yo soy lo que soy” como para incubar determinados conceptos: espíritu, belleza, estética, que cultiva – cultura- y utiliza para su provecho y legitimación. Por cuanto por su transcurso o urdimbre es “tiempo requisado”  gusta disfrazarse de intemporalidad y,  en razón de la violencia que la creación de todo plusvalor obliga, rechaza de manera abrupta cualquier afinidad o relación con lo político, reclamando, cuando adopta tonos humildes, su condición de azar necesario  o, ya puesto en gesto de soberbia,  su carácter de necesidad  única e imprescindible.  Se aviene y acrecienta con la especulación financiera y letrada y urde y se avecina con todo tipo de ritos y academias rebeldes u ortodoxas. Hablarle de política es como mentar la soga en casa del verdugo.

La Inteligencia, ya como herramienta ya como mirada, como modo de estar en la vida, es el hambre, pues del hambre brota a la manera cierta que el árbol surge de la semilla de árbol si bien es dado que en condiciones de desierto social se pueda hacer presente también como sed. Hambre y sed de justicia. Como fruto del apremio la inteligencia urge para encontrar, dijo Juan Ramón, el nombre de las cosas, es decir, el mecanismo de su construcción y andadura. Al contrario de la energía, la inteligencia sí se crea y se destruye y es su ley que en condiciones de autosatisfacción tiende a desaparecer o a transformarse en  oquedad mental y verborrea estética. Mengua y se corrompe con el mercadeo social  y sus enemigos son el demonio, el mundo y el premio Planeta. (Todo escritor  sumergido en el premio Planeta experimenta en la venta de sus libros un empuje vertical hacia arriba igual al peso de la inteligencia que  el premio desaloja). Se afila en el contratiempo,  el combate,  el asalto, el silencio y el exilio. Desnuda más que arropa,  deshincha más que inflama. Se oxida si no se ejerce y no ejerce si no dialoga. Por instinto sospecha si no encuentra resistencia y aunque no rechaza el sentimiento procura navegar en camarotes distintos. Tiene piel y tacto pero no olvida que la ternura es el borde de la muerte y del poema.

L’art de l’intelligence et l’intelligence de l’art. Pierre Audat. Traducción de Martín López Guerra.

 

 

Ejercicio para hoy: Trate de escribir un monólogo (exterior) de un personaje, sea varón o hembra, dirigido a su cónyuge recién fallecido y todavía de cuerpo presente. El texto debe atenerse a una sola condición: el sujeto monologante debe ser una persona de inteligencia media baja aunque sin llegar a la imbecilidad mental y manteniéndose en niveles mediocres pero socialmente tolerables. Ejemplos recomendados: Charles Bovary en Madame Bovary, Carmen en Cinco horas con Mario,  Jordi en El intelectual melancólico.

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El arte de asombrarse

abril 13th, 2012 · 6 Comments · Caballo de Troya

 

 

Negra sombra

Cando penso que te fuches,

negra sombra que me asombras,

ó pé dos meus cabezales

tornas facéndome mofa.

 

Cando maxino que es ida,

no mesmo sol te me amostras,

i eres a estrela que brila,

i eres o vento que zoa.

 

Si cantan, es ti que cantas,

si choran, es ti que choras,

i es o marmurio do río

i es a noite i es a aurora.

 

En todo estás e ti es todo,

pra min i en min mesma moras,

nin me abandonarás nunca,

sombra que sempre me asombras.

                                         Rosalía de Castro

 

 

Ejercicio para hoy: se trata de trazar con precisión y afecto narrativo, en no más de nueve mil caracteres (con espacios), la sombra de tres palabras y de una frase hecha. Las palabras que habrían que sombrear son las siguientes: odio, rencor y fatiga. Se solicita marcar bien los perfiles señalando con nitidez aduanas y diferencias procurando no caer ni en el neocostumbrismo existencialista ni en el neocompromiso comercialoide. Para la frase hecha vamos a dar dos opciones: Yo me he hecho a mí mismo o No le debo nada a nadie. Para llevar a cabo con aplicación y aprovechamiento esta parte del ejercicio, conviene desalojar de los sintagmas propuestos su constelación económica pero sin olvidar los usuales contactos entre la economía y la biografía interior, y se recomienda especial atención a las relaciones sintácticas que se establecen entre el yo enunciativo y el nadie denunciado. Lectura recomendada: El hombre sin atributos, Robert Musil.*

 

*Dada la extensión de la obra de Musil, aquellos o aquellas que carezcan del tiempo de ocio necesario pueden recurrir a la lectura de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades

 

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El Trabajo nos hará libres.

abril 10th, 2012 · 1 Comment · Caballo de Troya

 

 

Proyecto cultural.

Los demás callaban o maldecían a U en la cocina. Así comíamos de lunes a viernes, murmurando, masticando, tragando, perjurando. U ha invitado al crítico E a almorzar y ha vuelto borracho con una facturita de más de doscientos euros. U ha aprobado la misma contraportada que rechazó ayer. U no hace nada. U editará una novelucha de una periodista para hacerse un hueco en ese suplemento. U se está reformando una casa y necesita dinero. Está al caer otro despido. Pito, pito. ¿A cuánto ascenderán las obras de albañilería? Justo al importe de la indemnización por despido improcedente de la responsable de prensa. Pito, pito. Dos años. Pito.

                                                                       Tres relatos sobre la plusvalía. Ana Valero.

 

Ejercicio para hoy: Escribir el momento en el que el autor Ese o la autora Otra están tratando de redactar la carta o nota con la que acompañar el envío del original de su novela a la editorial Humo de pajas, pequeña y glamourosa editorial independiente que goza de gran predicamento en el actual escaparate literario. Se puede optar por transcribir o no, en estilo directo, libre indirecto o directamente torcido,  la susodicha carta, ya en su totalidad, ya de modo parcial y representativo, ya a la manera fragmentaria o nocillesca. Lectura recomendada: Carta a Tatiana de Eugenio Oneguin

 

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