Negra sombra
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.
Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.
En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.
Rosalía de Castro
Ejercicio para hoy: se trata de trazar con precisión y afecto narrativo, en no más de nueve mil caracteres (con espacios), la sombra de tres palabras y de una frase hecha. Las palabras que habrían que sombrear son las siguientes: odio, rencor y fatiga. Se solicita marcar bien los perfiles señalando con nitidez aduanas y diferencias procurando no caer ni en el neocostumbrismo existencialista ni en el neocompromiso comercialoide. Para la frase hecha vamos a dar dos opciones: Yo me he hecho a mí mismo o No le debo nada a nadie. Para llevar a cabo con aplicación y aprovechamiento esta parte del ejercicio, conviene desalojar de los sintagmas propuestos su constelación económica pero sin olvidar los usuales contactos entre la economía y la biografía interior, y se recomienda especial atención a las relaciones sintácticas que se establecen entre el yo enunciativo y el nadie denunciado. Lectura recomendada: El hombre sin atributos, Robert Musil.*
*Dada la extensión de la obra de Musil, aquellos o aquellas que carezcan del tiempo de ocio necesario pueden recurrir a la lectura de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades



Me da un poco de apuro hacer aquí siempre de Pepita Grilla, pero, en fin, no puedo evitarlo: es más bien la realidad la que no nos deja otra que estar erre que erre en lo que se refiere a diferenciar y sacar fuera lo propio de las mujeres del genérico universal (que, será por casualidad, es universalmente masculino y silenciador de lo femenino sobre la base de considerar lo masculino, efectivamente, como lo universal). Me explico, me explico.
Proponéis dos frases “Yo me he hecho a mí mismo” y “No le debo nada a nadie” que ni quitando “mismo” o poniendo “misma” nos cuadran a nosotras. Porque una mujer no diría, creo yo, ninguna de las dos. Y, ojo, no porque no exista la mujer cegarruta y superburguesa que piense de sus éxitos como esas dos frases reflejan, que sí que existe ya, sino porque una vez más nuestra realidad de mujeres es “pelín” distinta de la masculina. Esa mujer, nacida del capitalismo más puro y florecida, según ella, sin savias colectivas y polinizada exclusivamente por sus propios abejorros, que ya digo que sí que existe, nunca diría eso, sin embargo; su frase sería más bien ésta: “Yo he salido adelante sola”.
Esa frase se parece mucho a las dos anteriores, y hasta tiene el mismo sustrato, pero no es igual. La sombra que proyecta el “yo he salido adelante sola” se alarga hacia otro sitio. Sola significa más sola que un hombre y probablemente “salir adelante” significa también más cosas que vencer dificultades económicas. .
Yo os propongo que analicéis las sutilímas, pero reales, diferencias entre la frase más probable de una mujer y esas dos frases tan utilizadas y tan propias del imaginario masculino-capital.
Empiezo yo si queréis: por lo pronto, una mujer no puede hacerse a sí misma; a una mujer la hace mujer un hombre. El primero que le llegue y se lo proponga, no tiene por qué ser un macho ejemplar, basta con que tenga la condición de hombre. “Fui yo el que te hizo mujer”, lo dicen hasta las canciones.
Ni siquiera sabemos lo que ella era antes de que su hacedor la hiciera.
Gracias!
Respuesta a Una lectora:Gracias por el comentario. Es realmente sonrojante que uno escriba así sin darse cuenta de lo que con sus palabras excluye aunque esa no fuera la intención. Indudablemente la lengua es una víctima más del patriarcalismo que todavía nos habita. Finalizo aquí mi comentario porque sé por experiencia que cuanto más tratamos de disculpar nuestro inconsciente machista más solemos meter la pata y para prueba de ello lo del reciente informe del académico de la lengua (masculina)
de nada Eva
No te preocupes, Caballo de Troya: ya sabemos que sólo quienes padecen una una injusticia son capaces de localizar, desenmascarar y denunciar sus manifestaciones. Ojalá todos fueran tan conscientes como tú de que hay un sustrato inconsciente que ataca (para mantener nuestros privilegios) hasta cuando no queremos quienes lo llevamos incorporado. A ti, que eres hombre, te pasa algunas veces con las mujeres. Y a mí, que soy mujer, me pasa demasiadas veces con demasiados grupos de oprimidos a los que sólo teóricamente (conscientemente) digo defender.
Pero en la guerra seguimos, en el mismo bando estamos y la lucidez es nuestra única arma por el momento. Aquí la hemos usado. Eso es lo que cuenta.
Gracias por la comprensión, pero no deja de ser preocupante lo opaca que puede ser la lucidez.